La braquiterapia es una alternativa a la prostatectomía radical por la que se extirpa toda la glándula prostática
El Hospital Universitario San Cecilio de Granada ha incorporado a su oferta de prestaciones la técnica de braquiterapia de baja tasa con semillas radiactivas de I -125, indicado en el tratamiento del cáncer de próstata. Esta terapia, que es una alternativa a la prostatectomía radical –por la que se extirpa toda la glándula prostática-, ofrece resultados excelentes con una disminución de las complicaciones respecto a la cirugía y una disminución de los tiempos de hospitalización a 24 horas, entre otros beneficios.
Actualmente, el cáncer de próstata es uno de los tipos más frecuentes de cáncer en el hombre. Aunque hace una década sólo el 15% de los pacientes se diagnosticaban cuando el tumor estaba confinado a la glándula prostática, en la actualidad, gracias a las campañas informativas, ha aumentado el número de varones que acuden al especialista para revisiones periódicas, por estar en edad de riesgo o por presentar modificaciones en el ritmo o en el flujo urinario, lo que nos ha llevado a poder diagnosticar en torno al 75% de los tumores cuando no hay metástasis y pueden tratarse con intención curativa.
La braquiterapia del cáncer de próstata con semillas radiactivas es una alternativa conservadora para tratar estos tumores cuando están limitados a la glándula prostática. Se trata, por tanto, de una forma de radioterapia en la que las fuentes radioactivas se introducen en la próstata en forma de semillas y se alojan allí de forma permanente.
Con esta técnica se cumple un doble objetivo: por un lado, administrar una dosis de radiación a la próstata suficiente para curar el tumor y de otro, preservar los órganos como la uretra y el recto, disminuyendo los riesgos asociados a las complicaciones de la cirugía.
Para la realización del procedimiento se requiere de la participación de un equipo multidisciplinar que engloba a facultativos especialistas en oncología radioterápica, en urología y en radiofísica hospitalaria, además de otros profesionales que trabajan de forma habitual en el quirófano.
La técnica presenta muy pocos riesgos asociados a las radiaciones, ni para los profesionales que realizan el implante ni para los familiares del paciente, dada la baja energía de las semillas utilizadas.